¿Emprender? Mejor acompañados

¿Tienes una startup y necesitas dinero para que siga evolucionando? El Venture Capital o capital de riesgo es una alternativa que permite emprender a partir de un elemento básico: una idea de negocio bárbara. La aportación de este capital tiene como contraprestación una fracción de la empresa que recibe la inyección.

Gracias a este formato de inversión extreme, el emprendedor de hoy en día puede ver como crece su proyecto de forma exponencial a corto plazo. Esta nueva forma de entender una inversión, cuyo subyacente es en algunos casos una simple una promesa de valor, representa las necesidades de una nueva generación de empresas que se mueven en un marco donde todo sucede muy rápido.

Sin embargo, inventir en esta clase de iniciativas no es un acto de fe, sino más bien el resultado de un profundo escrutinio del mercado. Tan solo aquellas empresas con un alto potencial de crecimiento suelen recibir este tipo de cobertura. ¿La tuya es una de ellas?

Boosting your startup: ¿cómo funciona el Venture Capital?

Las organizaciones que se ocupan de gestionar este tipo de inversiones reciben aportaciones de otros inversores, que pueden ser institucionales o no, y que andan buscando una alta rentabilidad. Después, los limited partners se ocupan de gestionar dicho capital, de modo que la evaluación del riesgo recae directamente sobre ellos.

Estos analizan el mercado y tratan de ofrecerles a sus inversores la posibilidad de participar de los beneficios de otras empresas que se encuentran en fase de crecimiento. Por norma, una empresa que busca capital puede ceder entre un 25 o un 30 % de sus acciones o participaciones a cambio de liquidez inmediata.

La ventaja para las empresas es que pueden conseguir dinero en un momento en el que la promesa de rentabilidad es alta, sí, pero su futuro es también muy incierto. Por ello, muchos gestores prefieren diversificar el riesgo, apostando por varias startups con una menor participación. Según este modelo de inversión, si una de ellas acaba arrojando beneficios, puede contrarrestar de sobra otras inversiones cuyo retorno sea más lento.

Cabe señalar que estos dividendos pueden derivarse de la propia venta de la empresa en un momento en el que su potencial esté fuera de toda duda para otros fondos de inversión.

La empresa que recibe los fondos puede continuar con su proyecto o desarrollar nuevas vías de negocio planificadas con anterioridad. Al fin y al cabo, una de las características que hace de una startup una buena inversión, es la escalabilidad de su modelo de negocio.

En suma, si estás construyendo tu propia startup y necesitas dinero para que continúe creciendo, lo mejor es acudir a esta clase de capital. En el otro extremo, si quieres obtener una alta rentabilidad mientras formas parte de las grandes empresas del mañana, esta es la vía más adecuada para conseguirlo.

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